Laburo España: 250.000 ofertas de empleo

El Miserable Día de Hoy

Domingo, 12 de marzo de 2006

Estás leyendo

Y lo miras y lo remiras. Vas recargando de vez en cuando.

A ver qué he puesto. Seguro que lo has intentado ya hoy y lo ves mañana. Te da miedo que diga algunas cosas. Tienes curiosidad por saber qué pienso de otras.
En cuanto a este piso, los gatos dan mucha vida. Ya no me siento sola. Al menos tengo a alguien a quien decirle que no se suba a la mesa y en quien cagarme en sus muertos cuando huele a podrido cuando cambio la arenita.
La verdad es que estoy tal como piensas, así que no hace falta que me describa. Dolida, jodida, apática. Dos días y pasa esto y yo me siento como una mierda y a la vez sé que tú te sientes como una mierda. Y puede que coma y beba mucho más de la cuenta pero no sé llevar esa cuenta que todo el mundo parece tener tan clara.
La tele en el suelo es una buena muestra. Yo también llegaré a subir mi ánimo, pero falta un poquito porque ahora no tenemos dinero para mesita ni fuerzas para darme ánimo. Tiempo, por favor, tiempo.
Me como una oliva y me cago en todo porque nunca están tan buenas como en el bar. Bailo sola en casa y me siento gilipollas porque me queda bien una parte del pijama y la otra no. Más que gilipollas me siento sin cuerpo, me siento dentro de un monstruo que se mueve por mí pero que me muero por eliminar y mi ansiedad no puede odiarlo más.
Me siento... yo que sé. Me siento mal entera, pero sigo eh, yo voy haciendo y ya se me pasará. No sé si eso es nihilista, si lo es ahí estoy. Paso de todo y voy haciendo.
Lo único que no se me quita es la lástima porque se ha manchado mi ilusión de vivir en este sitio.

No llores, no quiero hacerte llorar.
Sólo son mis miserias, ya sabes, todos tenemos alguna.
Miserias... no son más.

Por: Jack Daniels | A diario | Comentarios (0) | Referencias (0)

Miércoles, 21 de diciembre de 2005

Lote

En mi empresa no dan lote.
Los de mi departamento hemos preguntado e investigado a fondo. Nada. A nadie le dan lote o, si se lo dan, no nos lo quiere decir, pero cosas así no quedan en secreto porque a un u otro se le escaparía.
En definitiva: no hay lote.
Y digo yo: ¿Cómo se puede ser tan rancio?


Entonces viene cuando divagas sobre los sitios donde has trabajado, sí tras personas. Me gusta. Y es la época de regalar cosas. Unido a en este daban lote grande, si en aquél ponían sólo dos botellas de vino malo, si lo daban a principios de diciembre o a dos días de Navidad para volverte loco. El que lo abrió para ver qué llevaba y luego no podía cerrarlo, el que se lo dejó y en enero aún se comía los muñones de rabia, porque, seamos serios, es gratis y las cosas gratis son para tomárselas en serios.

Lo que a mí me duele es otra cosa. Yo nunca he sido muy navideña. Digamos que mi educación ha sido laica, mi tradicion preferida es comer castañas en noviembre y mi sentido de la estética no me permite apreciar bien un árbol cortado lleno de espumillón. A parte está que soy una ecologista cuidadosa, no molesta ni insultante, pero me toca la moral el gasto energético (entre otros) que significan cuatro mil hileras de bombillas colgadas de los balcones. Esas lucecitas que te preguntas porqué las ponen. Porque, pa "hacer bonito" no es una respuesta. ¿A quién le hacen bonito? ¿Al dueño del piso, que no las ve porque iluminan fuera? ¿Al sufrido transeúnte, que está a punto de sufrir un ataque epiléptico?

Bien, bien, dejo eso para otro año. Ahora me interesa el lote. He dado varias razones por las que estas fiestas (aunque yo trabajo, igual que el resto del año, así que me patea el estómago este substantivo) no me van. El cancionero popular no hace falta decir que lo enviaba water abajo y las comidas otro tanto. En este último caso con más motivo, puesto que soy vegana, y eso quiere decir que no como carne, pesado, huevos ni leche.
Resumiendo: que las comidas y cenas de la "epoca" no significan para mí más que ver atracarse a los demás.
Así, si no me va la Navidad, ni comparto el "espíritu" (lo del espíritu me concederéis que es una idiotez), ni me gasto dinero-que-no-tengo-y-el-que-tengo-pa-ahorrar-que-soy-jove-pero-no-idiota, ni como ni me comeré porque me da asquito ninguna de las filigranas que hay dentro del susodicho lote, alguno dirá: ¿Y para qué tanto ruido con el Lote?

¡Leñe! Yo de pequeña sí que me quedé con algo de todo esto: Me gusta que me regalen cosas. Aunque la mitad las tenga que regalar a otras personas (porque no me las como, porque no me gustan, etc.). Me gusta. Y es la época de regalar cosas (de que me las regalen). Unido a eso el hecho de que mi sueldo es mísero, igual que el de todos mis compañeros, pues ya hace ilusión que la empresa, por una vez, dé algo sin exigir tu sangre. Todas las empresas (casi) regalan el lote y no se arruinan. Y las empresas grandes menos aún se arruinarán. Cuatro botellitas baratas al empleado plebeyo y lo tendrás feliz y dócil.
Ergo,

¿DÓNDE ESTÁ MI LOTE?


PD: Monteys ya lo dice en El Jueves de esta semana: "Humilla a un hombre, congélale el sueldo... ¡Pero nunca le toques el lote!"

Por: Jack Daniels | A diario | Comentarios (0) | Referencias (0)

Martes, 13 de diciembre de 2005

"Qué curiosas son tus amistades"

Sí, ¿verdad?
En cuanto a género femenino me relaciono con especímenes bastante extraños.

Una. La novela dramatica. Todos los elementos de un folletín romántico moderno. Las relaciones a distancia, el quiero pero no puedo tener una relación abierta, los celos enfermizos, las escenas en público. Todo ello con ese toque bohemio que hace que su vida sea actual. Puede estar horas al teléfono, sí, pero será para que su amante intelectual le lea poemas escogidos. El drama servido, la historia de amor usada tenida de siglo veintiúno.

Dos. Peter Pan. Pánico a la edad. Se mantiene en la franja adolescente y intenta hacer bromas simulando que se comporta como tales. En realidad desearía volver a esa edad para vivirla como no pudo hacerlo. Lo mejor es poder contar encuentros raros, momentos curiosos, para ello pone todo lo que puede de su parte: hablará con "locos" esperando el Metro, preguntará a un grupo de punks adormilados si tienen algún chicle de fresa, se grabará hablando para sí misma mientras vuelve a casa. Ser "diferente" es cuestión de necesidad.

Tres. Tan práctica, tan práctica, que necesita rodearse de personajes que no estan muy bien de la cabeza. Demasiado abierta para la gente, demasiado poco abierta para los íntimos. Graciosilla, satírica, punzante. Cara de buena y acento extraño, hiriente a los cinco minutos y dura en sus comentarios. Difícil de tragar recién conocida, fácil de encariñarse si tiene un buen día. Nostalgia por su mundo, raíces en este. Lejos y cerca.

Cuatro. Otro día....

El gato murmulla ronquidos y yo doblo la espalda. Mis hombros se quejan y mis ojos no ven. Dejémoslo por hoy.

Por: Jack Daniels | A diario | Comentarios (1) | Referencias (0)

Lunes, 28 de noviembre de 2005

Bastian

Bastian hace su aparición con esa sonrisa tan suya. Me levanto del suelo y meto el libro en la mochila. Me duele la espalda y se me ha congelado el culo, los riñones me matan y me arde la vagina. Me acerco corriendo y lo cojo del cuello mientras noto la maldita sangre, me siento completamente asquerosa y recuerdo que él se toma muy a coña esto de la regla. Menos mal que no le ha dado por ser aprensivo.
Bastian siempre tiene un recuerdo curioso del colegio. En muchas situaciones suele mencionar al “niño regordete y tímido”.
Por eso Bastian es Bastian. Bueno, la verdad es que tiene más luces que el niño de la Historia Interminable, pero tiene esa ternura tan encantadora. Es inevitable imaginarlo entrando medio ahogado en la librería Koreander o comiéndose medio bocadillo a la hora del patio, haciendo un descanso entre las páginas.
Bastian tiene bastante de niño. Tiene la piel suave, la mirada dulce, la apariencia sonrosada de un bebé, una forma muy inocente de gesticular, incluso sus payasadas son entrañables. Es esa persona que siempre piensas que es un remanso de paz, de calma, de buen rollo. Y en realidad lo es, pero no puedes fiarte, cuando te despistas salta el carácter a ahogarle. Aparece una tozudería extrema que aplasta hasta sus propios argumentos, sumergiéndolo en un lío dialéctico del que no puede salir de forma pacífica sin ayuda.
Bastian se subestima demasiado. Tiene una curiosidad interesante, una inteligencia activa, una simpatía atractiva, un humor ligeramente ácido, una bondad infinita. Bastian puede abrazarte y hacerte olvidar el mal día, vuelves a ser el crío en brazos de los papis, que te cuidaban y te acariciaban la cara para verte dormir. Con Bastian faltan noches para dormitar en sus brazos.
El pequeño Bastian no se limita a ser hermano de caridad. Es dulce pero vivo, abraza pero enciende, aprovecha cualquier broma para desplazar su mano a algún lugar que él conozca... hasta que te has perdido y de repente te ves sin ropa, con la cama deshecha, y con desesperación por tener más piel suya encima. Bastian es una estufa viva con miedo terrible. Él crea ese calor tan necesario, el calor del que carezco.

Por: Jack Daniels | Con nombre propio | Comentarios (1) | Referencias (0)

Miércoles, 23 de noviembre de 2005

Odio la humedad

El puto pelo chorreante me llena la espalda de algo pegajoso. Debe ser la mezcla de la espuma con la leche suavizante para pelo rizado. Tengo que irme a hacer un trabajo. A comentarlo, a ver de qué va. No me motiva en absoluto, pero al menos la chavala con la que lo hago me cae bien. No siempre tengo suerte en eso. Más de una vez me ha tocado con personajes intragables.
No está mal del todo esto, no abundan los lumbreras, pero al menos una no se traumatiza. En la carrera si. Realmente la puta uni me hace sentir como un genio en medio de gilipollas y eso es grave, teniendo en cuenta que antes que genio seré alcohólica. Apenas tres o cuatro se salvan, el resto deberían haber repetido 3º de ESO hasta cumplir los 30. No entiendo como coño han entrado. Llevan 4 años ahí y son incapaces de hacer nada decente. Las pequeñas idioteces básicas no parece que les hayan quedado claras. Burros, capullos, patéticos mediocres que a veces no llegan ni a eso, se quedan en negados sin más. No sé ni como cojones pasan de curso. O sí, el nivel exigido por los profesores deja mucho que desear. Supongo que ya caerán en el mundo laboral. Uno tras uno, soportaran broncas hasta que se ajusten a lo establecido por el medio donde estén, y sean máquinas de cumplir órdenes, incapaces de aportar nada nuevo. Yo caeré también claro, pero de pasota. Vocación, ¿qué es eso?

La gata sueña encima de mis apuntes. Siempre elige ese sitio para dormir. Le da el sol en cualquier lugar de mi habitación, pero prefiere el sitio donde están los apuntes. Será que el aburrimiento de estos le da sueño. Es factible. Perfectamente creíble. A mí también me lo daría si algún día me diera por leérmelos. Algún día antes del examen final, claro.

En el fondo todo sigue su puto curso. Yo me preparo para otro invierno sin saber donde posicionarme. Los gatos se preparan para otro invierno durmiendo encima de la calefacción. Y mi pelo sigue dándome por culo sin querer mantenerse donde yo lo he puesto a base de peine. Sigue desesperado por irse directo a mi cara y ondularse a su antojo. Y en vez de leerme los libros de las consabidas asignaturas mis manos buscan la narrativa que más le calienta. Los retazos de vida exterior imaginativa que me llama. Política o psicología. Cinismo o sátira. Todo vale siempre que me haga olvidarme de las miserias de la vida cotidiana. Ya me tienen aburrida éstas.

Por: Jack Daniels | A diario | Comentarios (0) | Referencias (0)

Acerca de

Podría jugar a ver quién adivina qué cosa, pero es bastante absurdo teniendo en cuenta que hay una ínfima posibilidad de que a alguien le interese la basura que deje aquí. Miserable es la vida. Miserable es mi día. Tampoco es tan raro.

Búsqueda

Sindicación

Añadir a Feedness
RDF XML ATOM

Créditos

Diseñado por Studio.st
Online gracias a Bitacoras.com